Innovación: la industria se renueva para no morir
Milena Smith creó la marca Joyas para el alma a partir del nacimiento de su hija. Hace años se dedica a la artesanía y decidió utilizar material genético para crear una pieza única. Así fue como comenzó a prueba y error hasta que llegó al producto final: joyas con leche materna, cordón umbilical, pelo y cenizas. El primer pedido que recibió fue de una mamá que quiso inmortalizar el recuerdo de su bebé que había muerto al nacer y sanar esa pérdida a través de un dije. “Al principio lo dudé, porque es difícil trabajar con cenizas”, reflexiona Milena.
“Se trata de honrar a las personas, esto es más personal que ir a un cementerio y creo que de alguna manera le saca el carácter lúgubre a la muerte. Además, se puede recordar con alegría al ser querido”, considera la hacedora de una técnica que le llevó varios años de estudio, asesoramiento e investigación.
En conversación con Clarín, cuenta que no hay nadie que enseñe la técnica, por eso se comunicó con laboratorios extranjeros y químicos que la ayudaran a crear un método que le permitiera conservar (casi) eternamente la pieza.
“Esto está super asentado en Estados Unidos y Europa, acá cuesta un poco más. La gente al principio piensa que es algo raro o exótico pero después entiende que es algo emocionante. Tener en un amuleto a ese ser querido es una sensación de apoyo emocional y ayuda a atravesar el duelo”, explica a Clarín.

Milena Smith, en plena acción mientras prepara una muestra de cenizas que luego se convertirá en un dije. Foto: Rafael Mario Quinteros.
Las muestras deben llegar secas y guardadas en un recipiente o bolsa sellada al vacío. Con una cucharita de té basta para poder realizar una pieza. “A veces, las cenizas me las traen en forma de huesitos, a veces en polvo. Se les hace un tratamiento y luego la inclusión en la joya”, explica Milena, quien asegura que le llegan pedidos de todo el país y que demora cerca de un mes en completar cada pedido. Milena hace pulseras, dijes, anillos, aros y llaveros. Trabaja con acero quirúrgico, plata, oro y oro blanco. Los precios empiezan en 1.300 pesos en acero quirúgico; con oro blanco, que es el material más caro, llega a unos 30 mil.
Nota completa en Clarín por Candela Martín


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